martes, 2 de febrero de 2016

Es tu mente la que ve


Cuando pareces estar despierto durante el día y tienes los ojos abiertos, en realidad no estás viendo con los ojos del cuerpo, del mismo modo que no ves con ellos cuando estás dormido por la noche. Siempre es tu mente la que ve. Siempre es tu mente la que oye y siente y hace las demás cosas que atribuyes a tus sentidos corporales. El cuerpo mismo solo es parte de tu proyección. Te vas dando cuenta de que la película que estás viendo es, toda ella, tu proyección; no viene de la mente de nadie más, porque sólo hay una mente. La proyección conocida como el universo viene de otro nivel diferente y separado  del experimentado habitualmente. 

El cuerpo parece tener una experiencia externa al cuerpo mismo; pero lo que parece estar fuera de ti sólo es una macrovisión  proyectada por tu propia mente, y tu experiencia de ella aquí sólo es una microvisión que también está siendo proyectada por tu propia mente.  Solo tu interpretación de ello hace que sea real o irreal. Recuerda que los ojos del cuerpo no ven nada, y que en realidad estás viendo tu propia película. Las imágenes corporales son meras proyecciones; la culpa y el miedo hacen que parezcan sólidas: el guión está preparado para que parezca que los cuerpos son función de un proceso natural. Proyectas tu imagen corporal del mismo modo que proyectas imágenes cuando estás soñando por la noche. 

Tu mente está proyectando una película. En tu experiencia,  parece que los ojos de tu cuerpo están viendo tu propio cuerpo y todos los demás cuerpos; pero, en realidad, es tu mente (aparentemente separada) la que está viendo sus propios pensamientos, proyectados desde otro nivel oculto. Como todo lo demás, el cuerpo es una experiencia mental y no física. En realidad no hay nadie más ahí fuera. Sólo hay un ego que aparece como muchos. El cuerpo, el universo y todo lo que contiene solo son  imágenes en tu mente, partes de un juego de realidad virtual.

(Gary R. Renard, La desaparición del universo)

martes, 26 de enero de 2016

La sanación del inconsciente por el perdón.


Nuestra parte es fácil: cuando veamos un símbolo perturbador, le entregamos esa apariencia (¡que no es real!) al Espíritu Santo o Yo Superior (o el nombre con que nos guste llamarLo) sabiendo que esa parte de nuestro Ser, que es Divina e incontaminada, se ocupará de disolver las creencias inconscientes vinculadas al símbolo o apariencia que le hemos entregado. Eso es perdonar.


1) No importan las palabras que digamos al perdonar. Lo que importa es nuestra actitud y comprensión (sobre todo comprender que lo que estamos perdonando son apariencias, no algo real). Perdonamos nuestros propios sueños: afuera no hay nadie "malo" a quien odiar o guardar rencor, sino que somos nosotros mismos quienes estamos soñando tal absurdo y eso es lo que perdonamos. No existe nada "afuera". Ni "adentro". Todo es el SER que somos unidos, el cual es UNIDAD y AMOR.


2) Si la apariencia a perdonar es con una persona, no es necesario que esa persona lo sepa. Es nuestra actitud de entregar la apariencia la que cuenta. Así, no es necesario abordar directamente a alguien que no quiere recibirnos, y podemos también perdonar a personas de nuestro pasado con las que aparentemente ya no hay forma de comunicar. Para perdonar da igual si dentro del sueño parece que alguien vive o parece que falleció. Lo que cuenta es soltar: reconocer que nuestra incomodidad es producto de una proyección o apariencia, y entregar esa apariencia a la Divinidad para que borre en nuestro inconsciente lo que produjo ese símbolo.


3) Se pueden usar palabras cuando uno lo sienta adecuado. Uno puede improvisar las palabras cuando llegue el momento. También puede usar términos formulados de antemano, como decirle mentalmente a una persona: "Eres Espíritu. Completo e inocente. Todo está perdonado y olvidado". El perdón se aplica sin límites de tiempo ni distancia; podemos perdonar a alguien que vemos por la tele y nos cae mal, aunque no le conozcamos personalmente; si nos cae mal, es que estamos proyectando y es algo a perdonar; también podemos perdonar a personas de otras épocas.


4) En Ho'oponopono se proponen a modo de referencia palabras como "Lo siento... perdón... gracias... te amo...". Lo importante es saber que estamos entregando la apariencia (¡no es real, sino una apariencia o espejismo!) que nos molesta, para que la Divinidad acceda a nuestro inconsciente y borre la falsa creencia que la origina. Una forma de entender esas palabras del Ho'oponopono podría ser, en el ejemplo de una persona que digamos que choca con nosotros en la calle: Lo siento, hermano, por haber percibido esto, por haber percibido que tal cosa como que choquemos es posible; perdón... me perdono a mí mismo por haberlo creado, por mis creencias inconscientes... gracias, hermano, por permitir que estas creencias inconscientes haya podido detectarlas por medio de ti... y te amo, te amo, te amo inmensamente por la oportunidad que me das para soltar esto y liberarme de mis creencias ilusorias que producen un mundo absurdo y sin amor. Parecido valdría para otros casos, por ejemplo si vemos a alguien enfermo podríamos entregar esa apariencia con un razonamiento interior parecido; cuando tengamos claro esto el perdón fluirá sin palabras, rápidamente, espontáneamente, o si se usa alguna palabra como recordatorio no hace falta que sea todo, basta con un "perdón", o un "lo siento, te amo", o un "UNIDAD, te entrego esta apariencia".


5) Todo odio es en realidad un auto-odio camuflado: nos odiamos a nosotros mismos por creer que produjimos la separación y el malestar consecuente, y proyectamos ese odio hacia afuera, lo cual suaviza la sensación; pero ocultar el problema no lo resuelve, por eso hay que perdonar entregando las apariencias a la Divinidad.

6) Visto con profundidad, toda acción de cualquier persona hacia nosotros es una de estas dos cosas: a) O bien es una expresión de Amor. b) O bien es una petición de ayuda. Sé que es difícil darnos cuenta de esto cuando estamos proyectando, darnos cuenta de que si por ejemplo alguien parece insultarnos, en realidad se trata de una petición de ayuda. Y perdonar esa apariencia es la mayor ayuda que pudiéramos conceder. No sólo a ese hermano, sino a nosotros mismos, pues todos somos Uno y lo que perdonamos a los demás lo estamos perdonando a uno mismo, disolviendo nuestras actitudes y creencias inconscientes que produjeron esa apariencia.

7) Las preocupaciones nos desvían al pasado o al futuro, o enturbian el presente con interpretaciones falsas. Mediante el perdón despejamos los obstáculos para poder percibir conscientemente la Paz que nos envuelve constantemente, en este Momento y Siempre. Esta sensación profunda de Paz ilimitada es nuestro Ser.

Hay algo interesante que no mencioné en mi mensaje anterior. Se trata de no hacer excepciones al perdonar. El perdón es algo unitario, se aplica indistintamente a todo lo que nos parezca limitado (desagradable, molesto, imperfecto). Perdonar sólo unas cosas separándolas del resto por cualquier motivo, excluyendo otras cosas del perdón, sería un camino tortuoso pues el despertar está relacionado con la comprensión de que todo está unido, y no separando unas cosas de las otras. Por ejemplo, si queremos sanación (en realidad la enfermedad no es real y darnos cuenta de esto ya es un gran paso), la idea es perdonar tanto nuestra apariencia de enfermedad como perdonar también las apariencias percibidas en otras personas, tanto las relativas a enfermedades como cualesquiera otras limitaciones de las que nos demos cuenta. Porque todos somos Uno y, lo que perdonamos en los demás, lo estamos perdonando en nosotros mismos. Ejemplo más concreto: si queremos perdonar una apariencia de enfermedad grave en nuestro aparente cuerpo, y negamos ese mismo perdón para otra persona (por ejemplo para un político que nos cae mal, o para un terrorista que sufra también una enfermedad grave), entonces nuestra actitud refuerza la creencia en la separación y el perdón es incompleto. El despertar total amanece con el perdón total, no con un perdón parcial o interesado personalmente. En el ejemplo del terrorista, se podría perdonar no solamente su aparente enfermedad (la cual tampoco es real, como ninguna enfermedad) sino también la creencia de que es un terrorista, así como de la existencia del terrorismo. Basta con entregar todas esas creencias a la Vida.

Fuente:  http://jugandoalegremente.blogspot.com.es/2010/06/sintesis-del-perdon-sobre-el-perdon.html

martes, 24 de noviembre de 2015

Cada ser no posee una consciencia para  él solo

Cuando hablamos de “mente”, estamos convencidos de que nuestro cerebro alberga una función singular y única. Sin embargo, estamos ante un mero concepto, un paquetito que hacemos con todo lo que suena a “pensamientos”. Incluso creemos que somos el pensador, otro concepto proveniente del yo individual. Al cuerpo le sucede tres cuartas de lo mismo. No es que no exista un organismo -por otra parte imprescindible para que la consciencia pueda posarse en algo- sino que dicha consciencia se identifica con este y admite la conceptualización de “soyuncuerpo”, como si un espejo se aferrase a la primera imagen que pasara por delante y, a partir de ahí, el espejo tomase al cuerpo reflejado por sí mismo. Este embelesamiento de la consciencia con un concepto-cuerpo se produce al poco tiempo de nacer. A partir de ahí, la consciencia se identifica con un cuerpo, un nombre, unas imágenes, unos pensamientos... todos conceptuales... y así con todas las apariencias mentales que vemos como en un sueño. La ignorancia sigue este proceso espontáneo: la aparición de la consciencia en la forma termina embelesada con la identificación. La ignorancia circunscribe la consciencia a las medidas de cada cuerpo; a partir de ahí tus convicciones se limitan a formas ilusorias. 
Por tanto, la naturaleza de la consciencia es la vacuidad, una propiedad que tiene la Realidad, y que consiste en la ausencia de existencia propia, singular, aparte, por su cuenta.  Todos los fenómenos (emociones, pensamientos, objetos materiales, devenires inmateriales, personas, etc) tienen en común esa característica existencial si de existir verdaderamente se trata. Sin embargo, no es así como aparecen, como son percibidos por nosotros. Es algo así como si hubiera un material base (el oro) y con él hiciéramos anillos, sortijas, pendientes, cadenas, broches, relojes, dientes, medallas, etc. La vacuidad es el oro. Gracias a ella, (de ella) pueden surgir todos los fenómenos, todas las formas singulares, todas las ilusiones. Precisamente por eso, porque es sin forma. Pero estas últimas, tomadas de una en una no tienen ni un átomo de existencia real. Su verdadera existencia se ofrece contempladas en conjunto sin exclusión alguna, como un todo interdependiente e interrelacionado. Cada ser no posee una consciencia para  él solo. La comprensión directa de esta verdad hace que la compasión se establezca en el corazón.

Todo lo manifestado en el conjunto del cosmos no es otra cosa que lo no manifestado que toma consciencia de sí mismo. De ahí que se diga en los textos orientales que "El vacío es la forma, la forma es vacío". La consciencia aporta la luz que da vida a los conceptos. Al ser conscientes de un objeto, somos conscientes de la consciencia. Es innecesario hacer grandes esfuerzos para tener constancia evidente de esto.

domingo, 22 de noviembre de 2015

honsho-myoshu 
                                                                                                                               Es sólo la mente quien imagina la esclavitud. Las prácticas espirituales no se hacen con el fin de alcanzar el Ser, porque el Ser siempre está presente, sino con el de que uno tome conciencia de que eso es algo que nunca ignoró y que siempre lo supo. La verdadera práctica espiritual surge del SER, no va hacia Él. En palabras de Ken Wilber: en nuestra práctica el SER se reza a Sí mismo. Nuestra práctica no conduce al SER, Es el SER desde siempre y por siempre. Nuestra práctica es ya en sí misma el objetivo. Incluso cuando parece que estamos intentando alcanzar el SER, en realidad solo estamos expresándolo; es decir, comportándonos como el SER que ya somos.

La búsqueda es la trampa, continúa diciendo Wilber. Ya sois lo que andáis buscando. Pensáis que hay que alcanzar algo, pero nunca habéis dejado de ser Eso ni nunca podréis dejar de serlo. La intuición decisiva es cuando nos hacemos conscientes de que siempre estamos eludiendo SER lo que ya somos. Debemos enfrentarnos a esta resistencia, mediante la cual producimos en secreto el síntoma de no conocer nuestro verdadero SER.  

Buscamos el SER apartándonos del presente, moviéndonos hacia lo que imaginamos otro presente nuevo y mejor. Buscar Eso en el futuro es errar eternamente, porque al intentar continuamente apartarnos del Ahora reforzamos de seguido la ilusión de estar fuera del Ahora, de estar separados del Ahora. La percepción de un mundo “objetivo” exterior es la resistencia a nuestra experiencia presente, una separación de ella. Se establece una demarcación ilusoria y el mundo se escinde en dos: lo que uno es (el que experimenta) y lo que uno no es (lo experimentado), concluye Wilber.         

Crees que te conoces a ti mismo cuando afirmas saber lo que eres. Pero nunca sabes quién eres. La persona solo aparenta ser. Todo sufrimiento está basado en la idea de un "yo" separado, una persona pilotando la máquina. Pero la persona separada es absolutamente inexistente. Si no hubiera ninguna persona, ¡no podría haber enojo! Es tan simple como eso.

domingo, 1 de noviembre de 2015


Si estás buscando, estás llamando a la puerta del Paraíso desde dentro del Paraíso.
(Charlie Hayes, La Paz Perfecta)

Aquí mismo -estés donde estés- hay Presencia Presenciando. Es innegable que existes. La pregunta es: ¿Qué es eso que está consciente de que existes? Eso es Consciencia Pura. Tú eres Ese Ser. Tú existes y estás consciente. Deja de buscar al Ser donde no está. Existes y eres consciente de que existes. Eso es todo... Lo que has estado buscando ya está aquí, claro y presente. Eso Eres Tú. Lo que buscaste y necesitabas saber siempre fue eso. Ese Yo Soy que Yo Soy es el mismo Yo Soy que TÚ eres, el mismo Ser -Consciencia- Presencia que todo el mundo es. Tú ya ERES lo que estás buscando. Eso está siempre aquí ahora, nunca estuvo ausente, sólo se pasó por alto. 

Yo Soy nada. Silenciosa Quietud Apareciendo como Nada. Yo Soy Todo. Silenciosa Quietud Apareciendo Como Todo. Ese simple estar consciente de ser es "ESO"... tu verdadera naturaleza. No hay ningún momento en que la consciencia esté ausente. Eso no puede ser. Enfócate en Eso -en la Consciencia- más que en el contenido de la Consciencia.

TODO sufrimiento está basado en la idea de un "yo" separado, una persona pilotando la máquina. Pero la persona separada es absolutamente inexistente. Si no hubiera ninguna persona, ¡no podría haber enojo! Es tan simple como eso. Crees que te conoces a ti mismo cuando sabes lo que eres. Pero nunca sabes quién eres. La persona solo aparenta ser. Somos libres 'aquí y ahora.' Es sólo la mente quien imagina la esclavitud.

Cuanto más intentas resolver esto, más te frustras. Porque, LA RESPUESTA NO ESTÁ EN LA MENTE. El sufrimiento termina. Pero NO debido a que alguien encontró algo. Simplemente se ve que no hay nada que encontrar, y nadie que encuentre nada. Lo único que pasa es que "TÚ" no puedes apropiarte de eso... porque ESO es la ausencia de ese que quiere apropiarse de Eso, que es la Naturaleza Real de Eso. ESO siempre es (está) aquí, nunca faltó, simplemente fue pasado por alto.

APARENTEMENTE tengo una persona imaginaria en "mi" mente, yo. Pero cuando miro... ahora mismo... y trato de encontrar a este "mi" no encuentro nada. ¡Es sólo un pensamiento! Cualquier reflejo en un espejo es SOLO un reflejo y no el espejo. Incluso cuando ese reflejo es nada.


miércoles, 16 de septiembre de 2015

Existencia sin identidad. Eso es el verdadero ser. Todo lo que vemos y percibimos, incluido uno mismo (lo que creemos que somos) está muy lejos de existir por su cuenta. Esto no quiere decir que no exista en absoluto, sino que no existe como lo percibimos, o sea como un fenómeno separado y aparte de todo lo demás. Si nos paramos a observar hemos de admitir que esa es la manera como se aparece en nuestra consciencia. Estamos tan ofuscados que tan solo contemplamos la posibilidad de que somos seres individuales, con un cuerpo, una mente y un yo. Falsas identidades (falsas porque no existen en absoluto como aparentan... como quieren hacernos creer cuando aparecen) de las que estamos absolutamente convencidos. 

Todo eso que aparece en nuestra consciencia no tiene ni una hebra de realidad. Como mucho es de la naturaleza de las ilusiones, los espejismos, los sueños. Pero eso no quiere decir que no hay nada ahí (lo que sería caer en un nihilismo), sino que lo que percibimos existe en dependencia, como nos demuestra la física y cualquier observación lógica de los fenómenos a través de sus causas y condiciones. En consecuencia, para todas las existencias de este mundo, podemos inferir que percibirlas en clave individual no pasa de ser una una ensoñación. Únicamente hay una existencia global, que no admite partes ni fracciones. Esa es la Realidad. Y la consciencia de tal existencia única es nuestro verdadero yo: la misma consciencia asumiendo innumerables formas.